El cuerpo antes que el aro
Antes de lanzar nada, trabajamos apoyos, cadera y mirada. Un aro mal sostenido por una postura rígida se cae solo, por mucho truco que haya detrás.
Una escuela de Barcelona donde el aro dejó de ser un juego de patio para convertirse en lenguaje escénico. Aquí contamos de dónde venimos, cómo trabajamos y por qué insistimos en tratar la manipulación del aro con la misma seriedad que cualquier disciplina de danza contemporánea.
Hula Your Face Off no nació de un plan de negocio, sino de una obsesión bastante concreta: entender por qué el aro, ese objeto de patio de colegio, funciona tan bien sobre un escenario cuando se trabaja con criterio. Repasamos las etapas que nos trajeron hasta el local de Poblenou, con las decisiones que tomamos y lo que aprendimos por el camino.
2016 · Los primeros ensayos
Empezamos ensayando en el salón de un piso compartido, con música bajita para no molestar a los vecinos. La idea era sencilla: mezclar el giro de cintura con vocabulario de danza contemporánea. Grabábamos cada sesión para ver qué transiciones aguantaban y cuáles se caían a los pocos segundos.
2018 · Primer grupo estable
Alquilamos una sala dos tardes por semana y abrimos un grupo de ocho personas. Ahí entendimos algo importante: la gente no venía a aprender trucos sueltos, venía a moverse con el aro como si fuera una extensión del cuerpo. Reorganizamos el temario en torno a la coordinación y no a la dificultad.
2021 · El traslado a Pallars
Buscábamos techo alto para trabajar lanzamientos y recepciones sin miedo. Encontramos el espacio de Carrer de Pallars y lo acondicionamos con suelo de danza y espejos en una sola pared. Fue el momento en que dejamos de ser un taller itinerante y pasamos a tener un sitio fijo donde ensayar piezas completas.
2023 · Espectáculos propios
Montamos tres piezas de entre cinco y doce minutos para programaciones de barrio y festivales de danza emergente. Cada montaje nos obligó a decidir qué se cuenta y con qué recursos. De ahí salió un método de composición que hoy usamos en los talleres de creación de performances.
2024 · Formación de profesorado
Varias alumnas empezaron a dar clase por su cuenta y nos pidieron acompañamiento. Diseñamos un itinerario para futuras instructoras: progresiones seguras, corrección postural y pautas para adaptar ejercicios a cuerpos distintos. Fue un giro hacia la parte pedagógica que no habíamos previsto.
Hoy · Lo que mantenemos
Seguimos con aforo limitado porque el aro necesita espacio real alrededor de cada persona. Una vez al mes abrimos el estudio para que quien quiera probar venga sin compromiso, vea cómo trabajamos y decida si el lenguaje del aro escénico le encaja. Nada más, y nada menos.
Nació en un local del Poblenou con suelo de madera y un espejo mal colgado. Empezamos tres personas girando aros entre clase y clase de danza contemporánea, sin un plan claro más allá de entender por qué el aro nos obligaba a movernos distinto. Con los años se convirtió en una escuela donde el aro no es un truco de feria, sino una herramienta escénica.
No entrenamos para lucir en redes. Entrenamos para sostener una pieza de tres minutos delante de público sin perder el eje, la respiración ni la intención.
Antes de lanzar nada, trabajamos apoyos, cadera y mirada. Un aro mal sostenido por una postura rígida se cae solo, por mucho truco que haya detrás.
Cada persona aprende a un tempo distinto. Respetamos los tiempos de coordinación y evitamos comparar niveles: lo que hoy cuesta, en dos meses sale sin pensar.
Enseñamos a construir piezas con principio y final, con silencios y con riesgo medido. El objetivo es contar algo, no encadenar acrobacias sin sentido.
Somos vecinas de Pallars. Compartimos ensayos abiertos, cedemos material y organizamos quedadas en la playa cuando el tiempo lo permite.
Que quien entra por la puerta salga con una relación distinta con su propio cuerpo: más atenta, más curiosa, menos exigente. El aro es la excusa. Lo que se queda es la confianza para moverse en escena y fuera de ella.
Hula Your Face Off nació en un local del Poblenou con una idea bastante concreta: sacar el hula hoop del terreno del entretenimiento y llevarlo al de la danza contemporánea. Aquí el aro no gira solo en la cintura. Se sostiene en las manos, se lanza, se pierde a propósito y se recupera dentro de una frase de movimiento. Trabajamos con personas que vienen de la danza, del circo o simplemente de la curiosidad, y que quieren entender por qué un giro funciona y otro no.
Nos interesa la manipulación del objeto como extensión del cuerpo. Eso implica coordinación, escucha y bastante paciencia con los ensayos. No prometemos coreografías espectaculares en dos semanas. Preferimos que cada alumno entienda su propio tempo, que aprenda a caer sin miedo y que descubra qué quiere contar cuando sube a un escenario.
Hablamos claro. Sin jerga innecesaria y sin promesas que no podamos sostener en una clase. Si algo requiere más tiempo, lo decimos. Si un ejercicio no encaja con tu cuerpo, buscamos otra vía. La honestidad nos parece más útil que el entusiasmo forzado.